Ecos de esperanza

Sobre el Proyecto

Desde diciembre de 2025, el Seminario Internacional Teológico Bautista desarrolla el proyecto “Ecos de Esperanza”, una iniciativa de acción social y artística orientada a acompañar a personas y comunidades a través de la música comunitaria. En este marco, el proyecto promueve el encuentro, la escucha y la dignidad humana como ejes centrales de su práctica. Asimismo, se implementa en articulación con programas territoriales asignados por la Dirección General de Políticas Sociales en Adicciones, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La rueda de canciones

Uno de los ejes principales del proyecto es la Rueda de Canciones, coordinada por el Prof. Leo Vartanian. Se trata de un taller de música comunitaria que prioriza el vínculo humano por sobre la performance escénica. En este sentido, no hay escenario ni protagonismos individuales: la música se ofrece como un servicio, y el rol del músico es facilitar el encuentro, acompañando al grupo con sensibilidad, escucha y respeto. El taller se inspira en un principio bíblico sencillo y profundo: “Alégrense con los que se alegran; lloren con los que lloran” (Rom 12.15). A partir de esta base, la música compartida —especialmente el canto en ronda— genera un espacio donde las personas “bajan sus defensas” para empezar a reconocerse mutuamente y animarse a compartir su historia. De este modo, las canciones funcionan como un lenguaje común que despierta la memoria, habilita la palabra y fortalece la confianza, incluso en contextos atravesados por la vulnerabilidad y la fragmentación social. El equipo lo resume así: “La música como un pan compartido.”

Metodología de Trabajo

La implementación del taller se realiza mediante duplas conformadas por un músico y un trabajador social. De esta manera, se logra cuidar tanto el clima humano como la dinámica grupal. Por otra parte, es importante aclarar que el taller no se inscribe en el campo de la musicoterapia. Más bien, se define como una práctica de música comunitaria con orientación social y misional, complementaria a otros abordajes profesionales presentes en los territorios.

Repertorio y dinámica

El repertorio se selecciona con criterios culturales, comunitarios y éticos, priorizando canciones del cancionero popular argentino y latinoamericano —folcklore, tango, rock nacional, baladas y ritmos de participación colectiva— que puedan ser cantadas en grupo y que conecten con la historia y la identidad de los participantes. A lo largo de los encuentros, el repertorio se adapta de manera flexible a partir de pedidos y recuerdos compartidos, favoreciendo la participación mutua. Asimismo, a pedido de los participantes, se van incorporando canciones de origen cristiano.

Territorios y participantes

Los talleres se desarrollan en distintos barrios de la ciudad, con poblaciones diversas: adolescentes, adultos y adultos mayores; personas en procesos de inclusión social; y participantes con trayectorias atravesadas por el consumo problemático, el desarraigo, el duelo o la ruptura de vínculos. En muchos casos, la asistencia es fluctuante. Por lo tanto, el trabajo requiere una presencia constante, paciente y atenta a cada realidad

Desde el territorio

A lo largo de los encuentros, las duplas han registrado experiencias que dan cuenta del impacto del taller en la vida cotidiana de las personas:

“Al principio costó reunir al grupo, pero desde la primera canción se generó conversación y escucha. La música abrió un espacio que no estaba disponible de otro modo.”

“Algunas personas casi no hablan, pero igual cantan todas las canciones. En la ronda encuentran una forma de expresarse de manera amena y sin exponerse.”

“Cada canción trae una historia: recuerdos familiares, duelos, migraciones. El grupo escucha con respeto y se arma un clima muy cuidado.”

“Cuando incorporamos canciones pedidas por ellos, se nota que se sienten reconocidos. Ya no vienen solo a escuchar, vienen a participar.”

Estas escenas, repetidas en distintos contextos, confirman que la música compartida puede convertirse en un puente real para la palabra, la memoria y la reconstrucción de vínculos.

Impacto y proyección

Desde una mirada institucional, Ecos de Esperanza se consolida como una herramienta de intervención social de bajo costo, alta adaptabilidad territorial y fuerte impacto vincular. El Taller Rueda de Canciones complementa las políticas públicas existentes, aportando un espacio humanizante que fortalece los procesos de inclusión, prevención y acompañamiento.

El proyecto se encuentra en una etapa de crecimiento y aprendizaje continuo. La sistematización de las bitácoras, el intercambio entre las duplas y el diálogo con los equipos territoriales permiten ajustar la propuesta y proyectar su ampliación a nuevos espacios y comunidades.

La misión encarnada

Para el SITB, Ecos de Esperanza expresa una forma concreta de misión cristiana en el territorio: una presencia que no impone, sino que acompaña; que no se apoya en discursos, sino en el encuentro. Siguiendo el llamado bíblico a ser “sal y luz” (Mt 5.13 al 16) buscamos reflejar el amor de Dios en gestos sencillos, respetuosos y profundamente humanos.

Como acompañar el proyecto

Quienes deseen acompañar Ecos de Esperanza pueden hacerlo de distintas maneras: orando por las personas y comunidades alcanzadas, difundiendo la iniciativa, o colaborando institucionalmente con el desarrollo del proyecto. El SITB continúa discerniendo con responsabilidad y compromiso los próximos pasos de estas propuestas de misión urbana al servicio de la ciudad.

Desde el SITB afirmamos nuestro compromiso con una formación teológica que se traduzca en servicio concreto, presencia comunitaria y responsabilidad para la transformación de la sociedad. Ecos de Esperanza es una expresión de ese llamado: formar, enviar y acompañar a quienes ponen sus dones al servicio del Reino de Dios.

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